Y esto
comienza así…
A quién no
le ha pasado que cuando vas caminando por la calle o un pasaje que nunca antes
habías transitado y vas, por poco, apurado y de la nada sale de una casa un
perro que ladra y tú, asustado, haces unos movimientos taldicos y que te
acordáis de tu ancestro femenino después de tu abuela; ese episodio, claramente
descoloca a todos, lo peor, es que miráis alrededor para ver si alguien notó
tus gestos y, como si nada pasara, seguís caminando, pero esta vez atento a que
no salga otro perro.
O también,
cuando vas caminando y pisas excremento (caca si no entendiste) de perro, esa
que está recién formada en el asfalto y te manchas toda la zapatilla por el
costado y debajo y que el pasto no es capaz de sacar. Cuando te ven, después de
luchar con el olor que te sigue por hora, ‘’eso
es de buena suerte’’; Y tú, con cara de resignación dices: -sí claro, cómo
no-.
A quién no le ha pasado que cuando va al
dentista y te encuentran una caríe y él dentista que te está atendiendo se
complica y comienza a hablar contigo mientras estás anestesiado y te dice: “Se complicó esto, hay que hacer tal y tal cosa’’ y tú con cara de asustado y recostándote en
la silla lo único que atinas a hacer con tu cabeza es un movimiento de
seguridad y emitiendo un “ehh, sí claro”.
Veo, inconscientemente,
que estás moviendo la cabeza y acordándote de todas esas cosas que más de una
vez te ha pasado. O qué, dime si no te ha pasado que cuando estás plácidamente
dormido y sueñas con que te vas cayendo y despertáis asustado y con la cuchara
latiendo a mil por horas o, que duermes y al despertar en tu pieza, todo oscuro,
piensas que tienes que salir, te asustas, te paras y creís que estás atrasado,
pero al ver la hora son más de las ocho de la noche: ¡Momento insoportable, oh
sí!
Por qué vez
que estás apurado y necesitas encontrar algo, buscas, buscas y buscas y parece
no aparecer termina estando en tu mano o por donde buscaste una y otras vez.
Así como también, ir en la micro pensando que el semáforo no le dé roja o no
pare en todo los paraderos, pero la realidad es otra. Al hueón del chofer anda
lento, le para a todos en el paradero y le toca semáforo a semáforo la roja.
Muchas
cosas que hacemos voluntarias o no, nos dejan avergonzados y no sabís qué hacer
para zafar de ese momento incómodo. Te has preguntado alguna vez por qué nos
suceden, es parte de la rutina, del destino o de las estupideces que nosotros
mismos hacemos.
Veamos…
Estás en el
cine, me da lo mismo, si con tu pareja, tu amiga/o o familia y deciden, en
conjunto o arbitrariamente ver una película de terror y sabes que se está
acercando el momento en que matarán a esa persona y tú atento, preparándote
para no asustarte, pero al final el maldito sonido se adelanta, te asustas y quedáis
espirituado por un buen momento; se dan cuenta, te preguntan la típica pregunta
idiota ‘’te asustaste’’ y tú, valiente decís – nooo, para nada-, pero por
dentro pensaste que ibas a morir del infarto.
Tal como
las cosas que pasan avergonzándote, también hay otras que por muy raras que
sean, te pasan igual. Aquí unas de ellas:
Estás
comiendo chicle y hablando a la vez, hasta ahí todo bien, pero pasa ese no sé
qué, que una: te tragáis el chicle o, simplemente se te cae de la boca y tú
como idiota pensáis en recogerlo porque no tenís otro para comer o no hay para
comprar. ¿Raro, no? Ahora, te invito a que pienses en la siguiente situación:
Te equivocaste en decir algo, algo que era muy fácil, te das cuentas y haces (dilo
tú antes de escribírtelo) golpearte la frente ¿Por qué hueón?, si no es tan
grave, pero termináis haciendo ese gesto una y otra vez.
A quién no
le ha pasado que estás a ‘’pata pelá’’,
te levantáis de la cama a buscar algo (por lo general el control) y vas corriendo para taparte y no cagarte de
frío y en ese momento te pegáis en el dedo chico en el pie, sí ese
insignificante dedo que de tanto golpearte llegáis a tenerlo hinchao’ y el dolor es más fuerte que ni
si quiera erís capaz de tocarte el dedo y puteas a la cama como si ella tuviera
la culpa, si al final somos nosotros los estúpidos.
Y lo otro,
que de seguro a muchos le ha pasado o han visto hacer a otras personas, que
cuando están hablando por teléfono y dando una dirección dicen: ‘’dobla pa’ allá’’ y hacís el movimiento
con la mano y la otra persona tratando de adivinar para qué lado es, si, en
efecto, no vieron a dónde apuntaste, pues al celular no llegará un mensajes
después diciéndote, no hueón era para el otro lado. Bueno éstas y muchas otras
cosas que nos pasan pueden no tener un por qué, pero que nos pasan a diario son
inevitables.
Espero que
te hayas reído mucho y acordado de cada uno de esos episodios que nos pasan.
A quién no le ha pasado ? Una vez salí de la casa pensando que iba atrasada al Liceo en ese tiempo...eran como las 2 de la mañana jajajajja. Me hiciste acordar de varias cosas más :)
ResponderEliminarWsaajksjakjskja! stubo bueno :) ! me mato lo del telefono jajaja yo siempre hago esoo incluso a veces hago el gesto de despedirm kn la mano xDD! me hiciste sacar muchs risas. Cuidate y el texto sta bacan :)
ResponderEliminarJajajaja queee genial seba!. Me gustó!(:
ResponderEliminar(paulona xd)
ay! seba me hiciste reir bastante creo que me han pasado todas esas cosas y muchas más me acordaste que a un aamigo se le callo el chicle ensima de una señora y lo recogio y se lo volvio a comer y hasta el dia de hoy lo molestamos jajja y eso de golpearse la frente no sé por qué pero es inevitable y decir alguna chucha jajaj, muy bueno besitos :)
ResponderEliminarMuchas gracias Posha! Es la idea de ir innovando día a día. Espero que estés bien, un abrazo :)
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