martes, 15 de junio de 2010

Nada es lo que crees


Sentada sobre una silla y apoyada cabeza agacha se hallaba una niña, de rizo dorados, tez blanca y cristales azulados, lloraba sin cesar por el extravío de su muñeca, un trapo viejo, tuerta de ojo, sonrisa perdida y extremidades marchitas. Para la mocosa era su entretención, su paño de lágrimas y su compañera de los sueños.

Buscó, buscó y buscó sin parar, pero no la podía hallar ni dentro de su cuarto, ni en su imaginación; su llanto y mal pasar iba aumentando, tal cual se dejaba caer la tarde en el pueblo de Tihuanaco.

Su madre al ver a su hija en ese estado, no dudó en ir a sus brazos y consolar a la pequeña Sofía, quien pedía vagamente explicaciones del sitio de su gran amiga, la muñeca.

Sofía, seguía buscando su juguete y al no tener respuesta positivas; no hallaba más que romper en llantos, después de tanto desconsuelo, se secó las lágrimas, levantó la cabeza, miró a su alrededor y notó que ya no era la niña de hace treinta años; que esa muñeca había quedado en el pasado y que ya ella era una mujer que no necesitaba jugar con peponas, sino que con sus adorables hijos; que esa pena y angustia provocada, había sido sólo un mal sueño de su vida.


3 comentarios:

  1. Holaaaa primito, uuu me encanto como te quedo el blog, con el dibujito y todo lo demás *.*, ojala escribiera así te quedó hermoso!, ya sabes que si haces un libro, conosco al menos a una persona que lo leeria ^^ besitos te quiero!

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  2. Jajajajá... sí, si se´que seras la primera en comprarme el libro :D

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  3. y en quien estabas pensando cuando escribiste esto? 1313. ya chao. cuidate chancletas♥

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