Mírame a los ojos y dime qué es lo que ves
mírame a los ojos y dime qué es lo que ocultas
mírame a los ojos y dime cuál es la verdad que sueñas
mírame a los ojos y dime cuál es tú miedo a afrontar
mírame a los ojos, y confía en mí, que seré yo
quien te enseñe a ser feliz, por la eternidad.
No corras huyendo de mí, sino que, ándate sin causarme daño.
Por qué no comprendiste de que te amo, y que herir es lo último que haría.
Una noche, llegaste a mi vida e incendiaste el relámpago del cariño
de la comprensión, de la sabiduría y de la inocencia.
Me enseñaste a contar hasta el infinito y darme cuenta que
una mentira es más fácil de ocultar que la verdad.
Me enseñaste a querer en libertad los prejuicios,
a imaginarme un mundo sin fronteras y sin caminos
en donde podía transitar sin miedos, donde no me iba a caer si tropezaba.
Creí en tus virtudes y detesté esos defectos nefastos.
Un día, te pillé de la mano con otro hombre,
fue ahí que me desmoroné pensando en lo lindo que habíamos forjado
que las ilusiones se quebraron como cristales al estallido.
Que lo que me dijiste con una caricia, no era más que un gesto
de agradecimiento por la amistad que te entregué y,
no por el amor que sentías como mujer hacia mí.
Conversando una mañana, me invitaste a olvidar por unos segundos,
esa gran pena que cala en mi interior, me tomaste de la mano,
me llevaste debajo del árbol, ese que da la sombra más grande del jardín;
me miraste, me suplicaste que te perdonara, pero no puedo.
Aún sueño con la felicidad de decir somos tú y yo,
de que seamos la pareja más significante de la vida, pero
tapaste mi boca con tu mano, me pediste que te escuchara, y acaté.
Y fue en ese instante, en donde me dijiste que eras tú la que me querías ahora,
de qué manera, con qué intención -me pregunté-.
Pero no puedo concordar, de que aún estando con él,
vengas a decirme de que quisieras huir conmigo,
que te rescatara y que te muestre la realidad del mundo.
Yo lo haría y sabes que es así...
Pero, no me llames amigo, si soy quien te quiere,
y quien quiere compartir contigo.
Cuando estés aliviada, contenta y sin esos pensamientos,
que te hacen confundirte, entre él y yo,
búscame, háblame y dime qué es lo que realmente quieres
al estar conmigo o con él.
Dejame decirte que lo que escribiste es algo realmente sierto, que le ocurre a la gran mayoria de las personas. Cuando te ven como amigo y luego se arrepienten :)
ResponderEliminarHermoso (: para que decir ^^ la forma en que te expresas primo ^^
ResponderEliminarConcuerdo sólo en cierta parte con el primer anónimo...Que dos personas logren compartir el sentimiento de la amistad es algo realmente hermoso,pero en el momento de que otro sentimiento entra,lamentablemente,ya no es lo mismo.Al caer enamorado uno se vuelve totalmente ciego,claro está que es algo mágico pero dicen que el tiempo lo cambia todo,o no?
ResponderEliminarSeba tu blog es buenisimo! :)
gracias compadre por escrbir algo tan sierto como esto! :)
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