Alén estaba sentado frente al río, miraba sin preocupación esos charcos que se dibujaban en el agua, era un día soleado, alegre, pero él estaba sólo, no había nadie más cerca, sólo él y las ganas de estar con Sara, pensaba mucho en el error que había cometido y buscaba hallar una solución e ir nuevamente a los brazos de ella.La noche anterior, Sara se había demorado en llegar a casa del trabajo y Alén furioso le recriminó la hora de llagada, se armó un lío, hubo gritos, llantos, malas palabras y hasta golpes. La mujer trataba de cubrirse con sus delicadas manos de las brutales patadas y puñetazos que le daba Alén, su marido, y éste como si nada, continuaba una y otra vez más, hasta que de pronto, los gritos y llantos de Sara hicieron que culminara con la agresión y recién ahí pudo comprender lo que estaba haciendo. Se arrodilló, le suplicó que lo disculpara, le susurró lagrimosamente que la amaba y que no iba a cometer esta locura nunca más, ante el miedo de la mujer, ella sólo se quedó muda.
Sara estando en el baño encerrada, se limitaba a ver las huellas de las patadas que calaron fuertemente en el cuerpo de la indefensa mujer, pensaba en la reacción que había tomado su marido, decía que era un extraño, que no lo reconocía y que le daba mucho miedo mirarlo a los ojos, sin nada que hacer, se lavó la cara, y se dirigió al patio en la compañía de un cigarrillo, ahí nuevamente, comenzaron las preguntas y los llantos. Por su parte, Alén la miraba desde la ventana y trataba de comprender el daño que había cometido minutos antes, - qué haré ahora, con qué cara la miraré y hacer como si nada- se preguntaba sintiéndose horriblemente.
Al día siguiente cuando Alén despertó, notó que en el lado de la cama de Sara estaba vacío, se desesperó, y fue directo a verla a la cocina, al comedor, al patio, pero ella no estaba por ninguna parte, entró a la casa y vio que en medio de la mesa, había un papel, lo abrió y leyó - Ya no sé quién eres, lo de anoche terminó por destruir mi felicidad y yo contigo no seguiré- fueron las palabras de Sara antes de irse. Alén un tanto nervioso, salió en busca de ella, recorrió por las calles, preguntó por el almacén, a los vecinos y nadie la había visto, sin darse por vencido, siguió la búsqueda, pasaron horas sin hayas resultado oportuno, mientras tanto él, aún no se perdonaba su actuar de la noche anterior.
Hoy, se cumplen 3 años en que Alén aún no recibe noticias ni la llegada de Sara.
Qué habrá pasado con ella, estará bien en donde se encuentra, serán las preguntas que espera responderse Alén un día de estos, mientras él día a día visita el lugar favorito de Sara, el río.
Puta Seba, escribes la raja :)
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